LA CARCOMA
La mamá carcoma, al abrigo de un hermoso roble, en un lindo día de primavera trajo al mundo
cinco preciosas larvas, que nada más nacer, comenzaron a comer con hambre muy voraz. La
mamá carcoma, haciendo uso de su autoridad, las mando parar; Las carcomas asustadas,
pararon de comer, excepto una, que en su avaricia y algo sorda que nació, siguió comiendo.
Mamá carcoma, muy irritada, una colleja le soltó.
Poner a tención, que un nombre os de poner. Las cinco muy atentas, oyeron los nombres que
mamá les quiso poner. Tú, le dijo a la primera que nació, te llamaras Pata, tu, le dijo a la
segunda, te llamaras Peta… y siguió, Pita, Pota y la ultima, alzando la voz, protesto. Yo no estoy
de acuerdo. ¿Por qué, me tengo yo que llamar Puta? Mientras las hermanas se reían con gran
alborozo.
Al cabo de algún tiempo, la mamá carcoma, de un empacho de roble con cebolla caramelizada,
murió. Las cinco larvas, pobrecitas, solas quedaron. Cobijadas y acomodadas en el viejo roble,
siguieron engordando, su pobre vida, no era más que comer y dormir. Un día, al despertar,
cuenta se dieron que faltaba la mayor, Pata. Muy tristes, creyeron que algún insecto polizón,
se la comió, sin embargo, al caer la tarde, Pata volvió. Todas muy contentas se pusieron a
cantar. Bienvenida, bienvenida…
Pata muy cansada, en su cama se acostó. Las hermanas muy curiosas, no hacían más que
preguntar… donde has estado?, que te ha pasado? Cuando Pata se recupero, una historia
increíble les conto. He salido al mundo exterior, y he visto un mundo lleno de color, he
conocido a una hormiga que cuentos me conto. Que hay otra vida más allá del viejo roble, que
existen bosques maravillosos, de madera de caoba, de ébano, de teca, de castaño, para poder
comer todo el año. Que hay un sol que calienta, y una luna que por las noches alumbra. Las
carcomas muy atentas, al principio miedo les dio, pero animadas por la hermana, y después de
pensarlo bien, todas decidieron, salir al mundo del sol. Caminaban por de día, y al caer la
noche, elegían el menú, y en el hueco de algún árbol, se acostaban a dormir.
Fueron muy felices, Pata, Peta, Pita y Pota, se casaron con guapos y apuestos carcomos,
excepto Puta que soltera se quedo, pues cuando le preguntaban por su nombre, como alma
que lleva el diablo, corriendo se marchaban. A puta no le importo, viviría su vida sin importarle
la soledad. Le haría honor a su nombre, y pasaría la vida de aquí para allá.
MORALEJA
No te encierres en tu mundo interior, aun quedan muchas vidas por vivir, la lluvia, el viento, la
luna y el sol. Si un día te desprecian, nunca pierdas tu honor.
FIN
Juan M. Aroca
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